lunes, 29 de octubre de 2007

Democracia con fetidez

Democracia con fetidezPor: Julio Pomar (especial para ARGENPRESS.info)Fecha publicación: 29/10/2007
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Tema: Situación en MéxicoPaís/es: México
Sigue creciendo el escándalo de los hijos casi adoptivos de Vicente Fox, los hermanos Bribiesca Sahagún, vástagos canijos de su cónyuge. El asunto ha sido traído y llevado por muchos de tal manera y a tal intensidad, que ya sobran las palabras. Pero de lo que se debe estar seguro es en la condenación de las prácticas en que han incurrido los famosos hijos incómodos.

Lo cual supone que la progenitora es igual o peor que los vástagos, y que abusó de su influencia como cónyuge presidencial para abrirles jugosos negocios cuya calificación está en labios de todos: vil transa y vil corrupción. Y además con la ferviente protección -digna de causa viable- del marido de la dama que aspiró a locuras presidenciales que se concretaron sólo en negocios turbios, a la misma altura de su capacidad, al ras del suelo.

La democracia que Fox dijo abanderar se vino al suelo con sus propias corrupciones y con las de la esposa y los hijos de ésta. ¿Quién puede creer, a partir de esa experiencia, que la democracia sirva para un fin superior, legítimo y solidario? ¿Quién, por otra parte, está dispuesto a meter un dedo, ya no una mano ni dos, al fuego por la honestidad foxiana? El señor Fox ha quedado al descubierto, encuerado. Mucho tiempo habrá de pasar para que se restañen las heridas infligidas al cuerpo social por estos heliogábalos de la transa, si es que algún día tienen su castigo y expiación. Pero es evidente que el país hace buen rato que naufraga en medio de oleajes de podredumbre oficial y privada.

Por eso de las filas del empresariado no ha surgido hasta hoy la menor condena hacia los hermanos Bribiesca, y del sector público dominado por el panismo ha sido muy pálida y huidiza. En aquellos ámbitos no se los ve como delincuentes, sino como campeones del “libre comercio”, quizá con excepciones hasta hoy inéditas o no evidentes.Y eso corroe al cuerpo social. Si los actores económicos circunstantes de en medio ven que eso hacen los “de arriba”, la lógica es que les está permitido hacer algo igual o similar si se les presenta la ocasión, ahondando lo que ya muchos perpetran en esa materia desde hace años o décadas.

Los de mero abajo, los trabajadores, los pobres, sólo se desencantan de los gobernantes y de los políticos, así como de las “instituciones”, que ya habían llegado a los niveles más bajos desde antes y ahora ahondan su debacle. Y quieren los teóricos elegantes de la política que con esos especímenes fétidos se forje la democracia mexicana. Lo que ocurrirá es que la sociedad va a dar un golpe de timón a este estado de cosas. Ya que los “de arriba” se muestran impasibles ante el mal, serán ellos, los de abajo, como siempre ha sido, quienes se encarguen de corregir. De esto no hay la menor duda.

Lo hicieron en 1810 y en 1910 y lo harán pronto, sin incurrir en fatalismos cronológicos, sino porque ya es inaguantable el estado de descomposición en que se encuentran las llamadas instituciones y sus personeros.

Ya es mucha la fetidez... “democrática”.EspolonazoCuando el palenquero escribió “Lo que busca Cuauhtémoc Cárdenas” (18 de octubre de 2007) no se imaginó la cantidad de reacciones que habría de suscitar. Por teléfono, por internet, directamente, han sido muchas las referencias, no tanto a ese Palenque, sino a la figura que allí se disectaba políticamente.

Todos, con alguna que otra salvedad, estuvieron conformes en que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano está en el ocaso de sus días políticos y comete un grave yerro -traición, le llamaron- al promover que se reconozca a Felipe Calderón como “presidente de México”, sin más y por segunda vez (la primera fue a favor de Salinas de Gortari), y un grave quebranto a la ética política cuando con ello sólo busca prosaicamente mantener su cacicazgo michoacano. Pero la negativa repercusión de ese reconocimiento a favor de Calderón no tiene vuelta de hoja.

Por fortuna, don Cuautémoc ya no influye en la política nacional, aunque lo siga haciendo en la michoacana, que de todos modos no es deseable que caiga en manos panistas.

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